Amor y romance
La devoción constante de la mujer Buey atrae al hombre Perro, mientras que su calidez protectora suaviza la reserva de ella. El romance entre ellos es silencioso: miradas largas sobre el té, una mano en el hombro después de un día duro, más que gestos dramáticos. La intimidad física puede ser un refugio cuando fallan las palabras, pero solo si ella no se siente presionada y él no se siente ignorado. La pasión se desarrolla lentamente, necesitando una confianza que ninguno puede apresurar.